
Hay diferencias sutiles entre un escritor y un profeta.
El primero intenta convencer al mundo de que Él es un ser importante, que sus pensamientos responden a lo que el Universo desea del artista.
Un profeta en contraste, traduce literalmente la interconexión del universo, lo material, lo espiritual y la acción antropogénica en la insignificancia de su existencia biótica; sin embargo, no espera que sus palabras sean entendidas por quienes lo perciben en sus distintas emisiones del mensaje.
Un escritor condena o intenta salvar al hombre. Un profeta dice lo que es, no le interesa si el usuario decide ser feliz o voluntariamente elige arder en su propio infierno.
El primero intenta convencer al mundo de que Él es un ser importante, que sus pensamientos responden a lo que el Universo desea del artista.
Un profeta en contraste, traduce literalmente la interconexión del universo, lo material, lo espiritual y la acción antropogénica en la insignificancia de su existencia biótica; sin embargo, no espera que sus palabras sean entendidas por quienes lo perciben en sus distintas emisiones del mensaje.
Un escritor condena o intenta salvar al hombre. Un profeta dice lo que es, no le interesa si el usuario decide ser feliz o voluntariamente elige arder en su propio infierno.
No hay comentarios:
Publicar un comentario